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HIPERPLASIA
BENIGNA DE PRÓSTATA
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TRATAMIENTO QUIRÚRGICO Y MÍNIMAMENTE INVASIVO EN LA H.B.P. TERMOTERAPIA
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Consiste en alcanzar una temperatura, en el tejido prostático, de al menos 45ºC consiguiendo una necrosis coagulativa del tejido. La energía utilizada para ello son las microondas y se evita la lesión uretral con un sistema de refrigeración por agua. Las temperaturas uretral y rectal se monitorizan constantemente y si alcanzan los 44,5º el equipo disminuye automáticamente la intensidad de la energía liberada.
La diferencia entre los equipos de termoterapia transuretral y de hipertermia que se consigue a través de un emisor de microondas introducido en el recto, es que en el primer caso se consiguen temperaturas intraprostáticas que condicionan desnaturalización de las proteínas del tejido prostático y con el segundo equipo la temperatura que se alcanza está por debajo de los 44ºC y por lo tanto no se produce ninguna alteración histológica en la próstata.
A lo largo de la última década se han realizado múltiples estudios comparando la termoterapia con la RTU, en cuanto a mejoría en el IPSS y QL así como en el flujo miccional conseguido después del tratamiento. En todos ellos, la balanza se inclina a favor de la RTU.
Sin embargo, no es descabellado plantear que existe un grupo de pacientes con clínica miccional secundaria a un adenoma de próstata y que, aún sin haber conseguido una mejora evidente con el tratamiento médico, no presentan un cuadro de obstrucción vesical severa. En estos varones, al igual que en aquellos que no deseen estar tomando medicación de manera rutinaria para controlar y mejorar los síntomas, es donde esta alternativa de tratamiento tendría su indicación. De forma genérica estas serían las indicaciones y contraindicaciones para esta técnica.
| Indicaciones | Contraindicaciones |
| Volumen prostático > 30 cc | Cáncer de próstata |
| Longitud de uretra prostática >35 mm | Prostatitis bacteriana |
| Edad > 45 años | Estenosis de uretra |
| Duración de los síntomas > 3 meses | Vejiga neurógena |
| Flujo máximo < 15 ml/sg | RTU previa |
| IPSS > 12 | |
| Volumen residual > 250 cc | Lóbulo medio intravesical |
Con el paciente bajo una sedación ligera y aplicando un anestésico local en la uretra, se introduce la sonda transuretral, que se fija, al llegar a vejiga, hinchando un globo similar a las sondas de Foley. De esta forma, la antena de microondas y los sensores de temperatura quedan posicionados en la uretra prostática. En ese mismo segmento de la sonda existe un micro serpentín por el que, al pasar líquido a menor temperatura (20ºC) se consigue refrigerar la temperatura de la mucosa uretral.
Al mismo tiempo se introduce en el recto una sonda con sensores de temperatura que, junto con los que existen a nivel uretral, actúan como mecanisno de control evitando el sobrecalentamiento y por lo tanto la lesión de tejidos adyacentes.
Ambas sondas, la uretral y la rectal se conectan a la consola de tratamiento y se inicia la emisión de microondas, durando todo el procedimiento alrededor de una hora.
Estudios tanto europeos como americanos revelan una mejoría en los síntomas tanto obstructivos como irritativos así como en el flujo miccional que es estadísticamente significativo cuando se compara con tratamientos placebo.
Otra de las preguntas a contestar es cuánto tiempo se mantiene la mejoría obtenida y si, en el futuro, será necesario utilizar, en ellos, otras líneas de tratamiento. En las series más completas se asume que un 20-30% de los pacientes tratados precisarán en su evolución una RTU de próstata en los siguientes 3 años, mientras que el resto mantendrán sin cambios significativos la mejoría alcanzada después de la terapia.
Se precisan
por lo tanto más estudios que nos permitan conocer con antelación
en qué tipo de próstatas será más eficaz la termoterapia
(con más tejido estromal, glandular, etc.).
Autoevaluación