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![]() Es el dolor que asienta en la espalda. Es una dolencia frecuente, hasta tal punto que se sabe que la práctica totalidad de los seres humanos, por encima de los 30 años de edad, la han padecido alguna vez en su vida. En realidad, es un tributo que pagamos los hombres por la bipedestación. Ningún otro ser vivo permanece en esta posición prolongadamente. También hay que considerar su correlato económico-laboral. Se calcula que para un país occidental como España el coste de esta enfermedad se aproxima al billón de pesetas al año, incluyendo gasto asistencial, pérdidas de hora de trabajo, indemnizaciones e incapacidades. Es la causa más frecuente de ir al médico.
Este dolor lumbar se origina en los riñones habitualmente, aunque también puede afectar a otros órganos como el páncreas o las suprarrenales, de localización retroperitoneal.
Este dolor no se acentúa por la actividad física ni se mejora con el reposo. Esto lo diferencia del dolor producido por trastornos vertebrales.
Este cuadro se produce por aneurismas (dilataciones de las arterias) o procesos vasculares periféricos. Suele asociarse a claudicación intermitente, es decir, el paciente se ve obligado a detenerse tras caminar una distancia corta. Este dolor es similar al que aparece en el estrechamiento del conducto medular. El dolor por aneurisma abdominal generalmente no tiene relación con la actividad, que normalmente empeoraría un dolor por patología vertebral. Este dolor suele referirse como profundo y no se relaciona con la actividad física.
Está producido más frecuentemente por quistes y afecciones en las raíces nerviosas de la región lumbar.
Los síntomas son iguales que los de la hernia discal, aunque se diferencia de ésta en que estos pacientes tienen dolor durante la noche, lo que les hace levantarse de la cama para obtener algún alivio.
Dolor producido por causa no-orgánica. El dolor lumbar puramente psicogénico no es frecuente. Se debe eliminar toda posible causa orgánica antes de sentar este diagnóstico.
Este dolor está producido por un proceso de la columna vertebral, articulación entre el sacro y la pelvis o por alteraciones de los tejidos blandos (tendones, cápsula articular, músculos, ligamentos) que solidarizan las vértebras entre sí y permiten su movimiento. Se intensifica por la actividad física y se mejora con el reposo.
Las radiografías laterales de columna en flexión-extensión pueden demostrar esta movilidad anormal siempre que el paciente no tenga tanto dolor como para que la contractua antiálgica estabilice la columna. También un signo de inestabilidad segmentaria es el espolón por tracción que se ve aproximadamente a 1 o 2 mm sobre el borde del cuerpo vertebral, proyectándose horizontalmente. Cuando existe una degeneración del disco intervertebral (discartrosis) se puede apreciar calcificación y gas en el interior del disco.
Puede evidenciar un estrechamiento del conducto medular. Este fenómeno consiste en un crecimiento anómalo de las articulaciones intervertebrales en el interio del conducto. La imagen en el corte transversal de la TAC es similar a un "trébol". También puede mostrar una compresión directa de un disco intervertebral degenerado sobre la médula espinal. Esta prueba conviene restringirla por su radiactividad y su coste.
Esta prueba es más útil para evidenciar lesiones de partes blandas tales como ligamentos, cápsula, raíces, médula espinal y meninges. Es incompatible con la presencia de implantes metálicos en el interior del organismo (a excepción de los de titanio). No conlleva radiación. Algunos pacientes con claustrofobia deben ser advertidos. Debe restringirse su uso innecesario por su alto coste.
Deben seguirse, secuencialmente, las siguientes recomendaciones:
En la inyección de una sustancia (papaina) que "disuelve" el interio del disco intervertebral. Aproximadamente el 60% de los pacientes se encuentran libres de síntomas al año de realizarse. Existe un riesgo mínimo de alergia que debe prevenirse.
En la extirpación con una incisión mínima (entre 5 mm y 2 cm) del interior del disco intervertebral. Aproximadamente entre un 60-70% de los casos se encuentran aliviados de síntomas al año de la intervención.
En eliminar el movimiento entre dos segmentos vertebrales. Está indicada en casos de discos degenerados donde no es suficiente la microcirugía. En el estrechamiento del conducto medular es preciso resecar gran superficie de hueso para dejar libre la médula y sus raíces. Esto provocará una inestabilidad vertebral. Esta fusión se puede lograr mediante implantes metálicos o injertos de hueso.
Sí, también se pueden prescribir infiltraciones locales de las pequeñas articulaciones y neurolisis con radiofrecuencia, además de métodos rehabilitadores.
Esta patología es muy frecuente y recidivante. Es, por tanto, imprescindinble la continuidad y confianza en su Traumatólogo. Nadie mejor que él sabrá tratar su problema y las posibles complicaciones de la lumbalgia y de las terapias utilizadas con anterioridad. No desconfíe si le solicita informes psicológicos y apoyo rehabilitador.
mande un e-mail a: secot@pulso.com
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