CONSIDERACIONES ANATÓMICAS
Algunas fracturas de la diáfasis de los huesos del antebrazo pueden ser tratadas de forma conservadora, aunque en un gran número de casos la reducción resulta dificultosa por no decir casi imposible. Y esto se debe a diferentes factores que seguidamente se intentarán explicar. En primer lugar, los músculos que se originan en un hueso y se insertan en otro (supinador corto y pronador cuadrado) provocan un desplazamiento de rotación característico (figs. 1a y 1b). Así mismo los músculos extrínsecos del antebrazo, es decir, los del grupo flexo-pronador y los del grupo extensor-supinador, que dirigiéndose en diagonal sobre el antebrazo y cruzando oblicuamente la membrana interósea, tienden a angular, comprimir y cabalgar los segmentos óseos así como a producir una mala alineación de rotación. Respecto a este último aspecto, el tendón distal del bíceps tiene una gran influencia sobre el radio, ya que produce al mismo tiempo fuerzas de supinación del radio y de flexión en el codo. La tensión del bíceps sobre el fragmento proximal del radio, determina la pronación o la supinación presente en el citado fragmento. En segundo lugar, tenemos el espacio interóseo ocupado por la membrana interósea, el cual se tendrá que preservar en todo momento para no limitar el movimiento de la pronosupinación. Por lo que respecta a esto, sabemos que el cúbito está bloqueado en el húmero por medio de la cavidad sigmoidea del olécranon y en consecuencia, no puede realizar ninguna clase de rotación. Por otro lado, el radio rota alrededor de la diáfisis del cúbito y por tanto cualquier ocupación del espacio interóseo comporta inmediatamente una pérdida más o menos importante de la pronosupinación. Por este motivo es preciso en todo momento corregir las curvas fisiológicas del radio, fundamentalmente las caras radial y lateral respectivamente (fig. 2).
Fig. 1a. Izqda. Fuerzas deformantes de las fracturas del radio por encima del punto de inserción del pronador redondo. El fragmento proximal se sitúa en supinación debido a que no hay nada que se oponga a la acción del bíceps y del supinador corto. Dcha. Por debajo del nivel de inserción del pronador redondo, el fragmento proximal está en posición neutra.
Fig. 1b. Izqda. Las fracturas aisladas del cúbito en su tercio proximal forman ángulo hacia el radio y són difíciles de reducir. Dcha. Las fracturas del tercio distal del radio forman ángulo hacia el cúbito a consecuencia de la acción de los músculos extrínsecos del antebrazo y del pronador redondo.
Fig. 2. Formación de ángulos promedio de la superficie radial, tanto lateral como frontalmente.
Otro obstáculo a tener presente, es el error que se produce frecuentemente cuando no se asegura una buena alineación de rotación de los fragmentos fracturados del radio. Así si el fragmento distal pronado se alinea con un fragmento proximal supinado, provoca también la limitación del movimiento de pronosupinación. Posiblemente este aspecto sea una de las causas de los malos resultados en el tratamiento conservador de las fracturas de cúbito y del radio.
Para prevenir esto, es conveniente observar la posición de la tuberosidad radial, ya que nos indicará el grado de pronación o supinación en que se encuentra el fragmento proximal del radio. Así si el tubérculo biccipital aparece en un perfecto perfil dirigido hacia el cúbito, sabemos que el fragmento proximal del radio se encuentra en supinación, por el contrario si aparece de perfil sobre la cara externa del radio, sabemos que se encuentra en pronación (fig. 3). Este cambio de posición de la tuberosidad biccipital constituye una buena guía sobre el grado de rotación en el que se encuentra el fragmento proximal del radio y en consecuencia, poderlo tener presente a la hora de realizar las maniobras de reducción para colocar el fragmento distal en el mismo plano que el proximal.
Fig. 3. Diagramas de la tuberosidad radial en diferentes grados de rotación.
Diremos entonces que se debe:
- Respetar la doble curvatura del radio.
- Restablecer la relación longitudinal cúbito/radio.
- Conservar el espacio interóseo.