Panartrodesis de la articulación carpiana de un gato
Por J.M. Fernández Sánchez y M. del Campo Velasco.
Clínica Veterinaria Río Duero. Móstoles (Madrid).


Correspondencia:
J.M. Fernández Sánchez
Clínica Veterinaria Río Duero.
Río Duero, 13, posterior.
28935 Móstoles (Madrid).

El doctor Jesús Maria Fernández Sánchez es miembro asociado de la Sociedad Española de Cirugia Ortopédica y Traumatologia desde el año 1996. Veterinario de profesión, ha orientado su actividad a la traumatologia de los animales.
El Boletín Informativo SECOT ha considerado oportuno solicitarle una comunicación que nos permita comproba el rigor cientifico de su trabajo y los tratamientos aplicados en la traumatologia veterinaria.


RESUMEN

Se realiza una artrodesis total de la articulación carpiana en un gato de seis años que se rompió los ligamentos intercarpianos y carpometacarpianos por una caída desde un cuarto piso. Inicialmente se intentó un tratamiento conservador con inmovilización con férula durante ocho semanas, pero fracasó. Para la fijación rígida del carpo se realizó un autoinjerto de hueso esponjoso en todos los espacios articulares del carpo, previo fresado de los cartílagos de la articulación, y se mantuvo rígida y fija la articulación con un fijador externo durante cinco meses, obteniendo un resultado excelente.

Palabras clave: Gato. Hiperextensión carpiana. Fijador externo.

Las lesiones de los ligamentos o de la cápsula articular del carpo producen luxaciones totales o parciales del mismo; éstas son siempre originadas por movimientos traumáticos que ocasionan una hiperextensión del carpo (6). En el gato son frecuentes estas lesiones por sus numerosas caídas desde las ventanas y/o terrazas de los pisos, hasta el punto de que algunos autores describen las lesiones de los gatos politraumatizados por esta causa como el "síndrome del gato paracaidista".

En este trabajo se muestran los resultados obtenidos en las lesiones inestables del carpo, que producen un caminar plantígrado en un gato con cojera evidente de la extremidad anterior izquierda. Primeramente se intentó solucionar aplicando una férula en flexión de 30°, que fracasó, realizándose posteriormente una artrodesis total de la articulación del carpo con injerto de hueso esponjoso autólogo y mantenida rígida y estable con un fijador externo tipo II durante cinco meses (4, 6).

A pesar de ser ésta una técnica muy agresiva, se obtienen muy buenos resultados en los gatos debido a su elasticidad y flexibilidad de movimientos, los cuales pueden andar, correr y saltar perfectamente sin manifestar ningún grado de cojera.

CASO CLÍNICO

Se presenta en la clínica un gato de seis años de edad, macho, raza común europeo de 5,2 kg de peso, que se cayó en marzo de 1997 desde un cuarto piso. En la exploración se aprecian numerosas lesiones como son: fractura palatina media, dolor y cojera en las dos extremidades anteriores con un apoyo plantígrado e hiperextensión carpiana izquierda por lesión de los ligamentos de las articulaciones intercarpianas y carpometacarpianas (1). En el estudio radiológico convencional se apreciaban una fractura diafisiaria media cerrada sin desplazamiento del metacarpo II de la extremidad anterior derecha y del metacarpo IV de la extremidad anterior izquierda.

A pesar de la gravedad del traumatismo el estado del animal era estable, sin problemas cardiorrespiratorios y con hematología y bioquímica sanguínea normal. Se interviene quirúrgicamente al paciente, resolviendo la fractura palatina media con sutura continua con nilon 2/0 y reduciendo las fracturas de los metacarpos con agujas de Kirschner de 1,2 mm. Para la luxacion del carpo se intentó un tratamiento ortopédico inmovilizando la articulación con una férula de aluminio en flexión de 30° aproximadamente, de esta forma se colocan en aposición los ligamentos rotos y el fibrocartílago sobre la superficie palmar (5); esta férula se mantuvo durante ocho semanas, pero fracasó y fue necesario en mayo de 1997 realizar una panartrodesis carpiana, sacando en la misma intervención las agujas de Kirschner de 1,2 mm de los metacarpos ya unidos. Para esta técnica se realiza una incisión dorsal sobre el carpo (7) exponiendo los tendones del músculo extensor común de los dedos y del músculo extensor carporadial e incidiendo entre ambos la aponeurosis para acceder a todas las articulaciones carpianas (articulaciones antebraquiocarpiana, intercarpianas y carpometacarpianas) (2). Se extrae todo el cartílago articular mediante una fresa de alta velocidad hasta que el hueso subcondral sangra luego se realiza un injerto de hueso esponjoso autólogo en todos los espacios articulares. Este hueso esponjoso se extrae de la parte anterolateral del húmero proximal de la misma extremidad mediante un clavo de Steinman de 4,0 mm girando a baja velocidad con un taladro eléctrico para abrir el córtex y después con una cucharilla extraer el hueso esponjoso en el mismo momento en que va a ser transferido al lecho receptor (8).

Para conseguir la fijación rígida del carpo durante el período de fusión ósea se optó por un fijador externo tipo II (5), implantando cinco agujas de Kirschner de 1,5 mm: tres de ellas en el radio, una atravesando el hueso carporadial y la última atravesando los extremos proximales de los metacarpianos III y IV. Estas agujas se conectan con rótulas de Meynard a dos barras conectoras de 2 mm paralelas al eje longitidinal de la extremidad. Rótulas y barras conectoras se envuelven y protegen con vendajes almohadillados para evitar que el animal se enganche con objetos de la casa. Estos fijadores externos mantienen el carpo en extensión durante cinco meses.

Se administra como medicación postoperatoria cefalexina a dosis de 75 mg cada doce horas durante ocho días. Se establecen revisiones cada quince días para

observar que las rótulas no se han aflojado y se instruye al propietario de la necesidad de aplicar soluciones de povidona iodada diluida con un pulverizador en los puntos de penetración de las agujas en la piel.

La incorporación del injerto y los cambios óseos del carpo fueron evaluados mediante radiografías dorsoventrales de la extremidad a los treinta, sesenta, noventa y ciento cincuenta días, momento en que se quita el fijador externo y se aprecia una correcta unión ósea con apoyo normal.

RESULTADOS

La valoración de los resultados se realizó en base a criterios subjetivos: registrando si tenían dolor espontáneo, lamido de la extremidad y dolor a la presión; mecánicos: rígidez máxima durante todo el período de fusión articular, y criterios radiológicos como la incorporación del injerto y la unión ósea. En la radiografía realizada a los treinta días postquirúrgicos ya se empieza a ver unión en la articulación antebraquiocarpiana, en las efectuadas a los sesenta y noventa días progresivamente se van fusionando los huesos de las articulaciones intercarpianas (Fig. 1) y más tardíamente los de la articulación carpometacarpiana. Durante este tiempo el gato ya apoyaba perfectamente la extremidad y a pesar de nuestras recomendaciones le permitían saltar y correr. A los ciento cincuenta días se realiza la última radiografía (Fig. 2), observándose una perfecta unión de todo el carpo. Se procede a retirar los fijadores, bajo anestesia general, y se comprueba la rigidez del carpo. Se coloca un vendaje compresivo durante quince días, tras los cuales el gato puede deambular, saltar y correr perfectamente sin grado alguno de cojera.


Fig. 1

Fig. 2
DISCUSIÓN

La fusión de la articulación carpiana mediante una artrodesis se realiza para mejorar una inestabilidad y como consecuencia una enfermedad inflamatoria y estado doloroso (6). En el caso que nos ocupa, las lesiones traumáticas del carpo en el gato son frecuentes tras caídas, y en la mayoría de los casos producen fracturas y roturas ligamentosas.

Existen diferentes técnicas para realizar la panartrodesis del carpo en el gato y otras especies, como son los fijadores externos, los clavos cruzados y las placas (3, 4). De todos ellos nos hemos decidido por los fijadores porque se consigue una fijacion muy rígida sin necesidad de realizar amplias incisiones quirúrgicas, minimizando de esta forma la disección y contaminacion de tejidos; además un factor muy importante en los gatos es lo diminuto de todas las articulaciones carpianas, lo que impide, en numerosas ocasiones, la posibilidad de colocar una placa. Algunos autores siguen utilizando agujas de Kirschner cruzadas que entran desde el tercio proximal del II o IV hueso metacarpiano, cruzan las tres articulaciones carpianas y salen por el radio o por el cúbito. Los inconvenientes de esta técnica es que el hueso del radio es muy duro y al introducir las agujas con el taladro se genera mucho calor por rotación, originándose una necrosis térmica del hueso en la interfase hueso-aguja y un aflojamiento y pérdida precoz de las agujas.

Mejores resultados se obtienen con las placas (3, 4) para animales de mayor tamaño. Éstas se colocan en la superficie dorsal, fijándolas con tres o cuatro tornillos en el tercer metacarpiano, uno en el hueso carporadial y tres o cuatro en el radio. La placa se puede curvar para proporcionar de 2° a 5° de extensión o se puede mantener recta.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Boyd JS. Atlas de anatomía clínica canina y felina. Barcelona: Editorial Grass; 1992;61-88.
  2. Dee JF. Atrodesis del carpo. En: Sumner-Smith G ed. Toma de decisiones en cirugía ortopédica de pequeños animales. México: Editorial Interamericana. McGraw-Hill, 1992;72-4.
  3. Denny HR. Fundamentos de cirugía ortopédica canina. Zaragoza: Editorial Acribia; 1984.
  4. Lesser AS. Atrodesis. En: Slatter DH, ed. Texto de cirugía de los pequeños animales. Barcelona: Editorial Masson; 1996;11:2352-60.
  5. Moore RW. Carpo y dedos. En: Slatter DH, ed. Texto de cirugía de los pequeños animales. Barcelona. Editorial Masson; 1996;11:2211-22.
  6. Penwick RC. Arthrodesis. En: Alexander JW, ed. Orhopedic salvage procedures. The veterinary clinics of North America. Philadelphia: Editorial WB Saunders Company; 1987;821-39.
  7. Piermattei DL. Abordaje al radio distal y al carpo a través de una incisión dorsal (basado en un procedimiento de Hurovs et al). Atlas de abordajes quirúrgicos de huesos y articulaciones de perros y gatos, 8.ª ed. México: Editorial Interamericana, McGraw-Hill; 1996;204.
  8. Stevenson SS. Injerto óseo. En: Slatter DS, ed. Texto de cirugía de los pequeños animales. Barcelona: Editorial Masson; 1996;11:2120-33.