| Jaime Usabiaga es un profesional que emana sensaciones positivas. Llegado al Hospital de Aránzazu desde la Universidad de Salamanca, ha querido dar una dirección más universitaria al Servicio de Ortopedia y Traumatología, manteniendo el alto nivel de atención que se venía prestando. Su nombre ha sido noticia recientemente al haber logrado la primera cátedra en Ortopedia y Traumatología del País Vasco.
-¿Cómo se produce su llegada al hospital de Aránzazu?
-Me incorporé hace cinco años y me encontré con un servicio que venía funcionando bien. Lo único que ha podido cambiar con mi llegada es que le hemos intentado dar un aire un poco más académico, potenciando la investigación, las publicaciones, etc. Y en el campo asistencial hemos seguido avanzando, manteniéndonos al día. También hemos mejorado el aspecto administrativo, de organización, que es lo que me pidió Osakidetza (Servicio Vasco de Salud) cuando me incorporé.
-¿En qué ha evolucionado el Servicio durante estos cinco años?
-El equipo es el mismo, lo que quiere decir que somos todos cinco años más viejos. Con las limitaciones que tiene un centro público, la manera de funcionar es satisfactoria, sin descontentos palpables; trabajamos tranquilos, nos llevamos bien, que es lo importante.
-¿Cómo está compuesto el equipo?
-Somos 14 médicos de plantilla, de los cuales seis son jerarquizados. A nivel de organización, intentamos mantener una serie de unidades de trabajo que permitan a los miembros, además de atender la demanda general, polarizarse hacia la subespecialidad de Traumatología que más les guste. Hay quien, aparte de lo que les toque de urgencias o traumatología general, se dedica a la cirugía de la columna, otro a rodilla, pie, mano, artroscopia, ortopedia infantil, etc. Tenemos también un banco de huesos que funciona adecuadamente. Tenemos un Servicio que en general funciona muy bien, bastante completo, y cubrimos prácticamente toda la gama de posibilidades, lo cual nos permite ser un centro docente.
-¿Considera que su equipo, a nivel humano y material, es suficiente?
-Estamos un poco al límite porque la carga asistencial que tenemos es grande, como todos los hospitales públicos, pero la solventamos. La plantilla es muy ajustada, pero con los 14 miembros cubrimos 14 quirófanos semanales más el quirófano de urgencia, las guardias, las consultas externas y la atención ambulatoria.
-¿Qué actividades desarrollan? ¿Poseen datos sobre el funcionamiento del Servicio?
-Disponemos de 62 camas más las infantiles que se necesiten. Los ingresos urgentes por año son alrededor de 400 y los programados 1.300. Se realizan 16.000 consultas externas hospitalarias y 6.000 ambulatorias al año. En el mismo período se practican 1.300 intervenciones programadas y 480 urgentes. Como dato, la estancia media es de menos de diez días y en lista de espera hay actualmente alrededor de 200 pacientes. Una cosa que estamos notando es el incremento altísimo de la cirugía de recambio de prótesis. Es una patología que nos está invadiendo porque se pusieron muchas en su tiempo. Como disponemos de banco y es un hospital para tratar pacientes de riesgo, aparte de los nuestros nos derivan pacientes de otros lugares. Es una cirugía comprometida, con hospitalización larga, que afecta la tercera edad. Destacaría igualmente que estamos viendo muchos tumores. Somos de los pocos centros de la zona que realiza cirugía de columna, y lo hacemos de forma bastante desarrollada.
-La Traumatología es una de las especialidades médicas que está más en el escaparate ante la opinión pública, entre otras causas por las lesiones deportivas, ¿qué repercusiones tiene esto?
-Nadie está libre de ir al traumatólogo. Solamente una de cada cuatro personas acabará su vida sin haber sufrido, por ejemplo, un dolor de espalda. La incidencia de los dolores en el aparato locomotor es altísima y va a aumentar porque la población está envejeciendo. Una de cada tres personas que acude a un centro de salud tiene un problema asociado con el aparato locomotor, directa o indirectamente. Pero también creo que es una especialidad agradecida porque un alto porcentaje de pacientes se cura sin secuelas. El deporte nos sitúa en los medios de comunicación. Ha existido una simbiosis porque el traumatólogo ha solucionado las lesiones de los deportistas y éstos, gracias al dinero que mueven, han propiciado que la investigación avanzara. Posiblemente debido a la importancia del deporte en Estados Unidos estamos tan avanzados en artroscopias o reemplazos de ligamentos. En estos casos las intervenciones a deportistas de alto rendimiento, por las exigencias que tienen, se fuerzan más. Buscando una pronta recuperación también el riesgo es mayor y en ocasiones hay que frenarles con las horas de rehabilitación y el deseo de volver a la
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