Hervás: su barrio judío
Por el doctor García-Siso


La villa de Hervás, capital del Valle del Ambroz, está incluida en la "Vía Lata", conocida hoy como "Ruta de la Plata", antigua calzada romana y situada en la carretera N-630. Se aparta de ésta a 3,5 km. Su nombre procede del nombre de San Gervasio, quien junto con San Protasio fueron los patrones del pueblo hasta el siglo XVIII.

A finales del siglo XII Hervás dejó de ser de dominación árabe, al ser reconquistadas Béjar y Plasencia por Alfonso VIII de Castilla. A principios del siglo XIII perteneció a doña Violante, cuyos restos mortales reposan en la villa de Allariz (Orense), como dote al contraer matrimonio con Alfonso X el Sabio, autor de las Cantigas a Santa María.

El 31 de marzo de 1492 los Reyes Católicos decretaron la expulsión de los judíos. Por estas fechas se cree que en Hervás había 45 familias. Se dedicaban especialmente a la industria de tejidos y al préstamo. Las familias hebreas se dirigieron a Portugal por la frontera de Ciudad Rodrigo. Algunas volvieron a su lugar de origen una vez conversos. Existe un dicho popular de Rodríguez-Moñino: "En Hervás, judíos los más (conversos) / en Aldeanueva, la judería entera / en Béjar, hasta la teja / en Baños, judíos y tacaños".

En 1816 la Villa de Hervás se hizo independiente del ducado de Béjar, firmado el 18 de noviembre por Fernando VII, con el Real Privilegio de Exención y Villazgo. Fue declarado conjunto histórico artístico el barrio judío el 13 de febrero de 1969.

El municipio de Hervás cuenta con una población de 4.000 habitantes de derecho, aumentándose esta cifra en verano.

Esta villa es uno de los primeros pueblos al entrar en Extremadura, y así decía Unamuno:

"Hervás con sus castañares / recoletos en la falda / de la sierra, que hace espalda / de Castilla, tus telares / reliquias de economía / medieval que el siglo abroga / y en un rincón la sinagoga / en que la grey se reunían, / que hoy añora la verdura / de España, la que regara / con su lloro -de él no avara-/ el Zaguán de Extremadura."

En Hervás hay mucho que ver, pero al visitar el barrio judío lo primero que me impresio nó fue la pendiente de sus calles tanto como su angostura.

En la construcción del barrio judío, además de encontrar viviendas representativas de la arquitectura popular entramada, también hay construcciones con reminiscencias árabes que son viviendas con una fachada con canales de tejas en posición vertical. Pero la arquitectura más típica son las viviendas con entramado de madera de castaño a manera de listones o bien en posición oblicua rellena de adobe o con ladrillos. Estas casas poseen un sólido basamento de piedra, sobre el cual se levantan dos plantas con balcones o saledizos, aleros y pequeños ventanales. La planta baja está constituida por zaguán, bodega y cuadra. En el primer piso está la parte noble de la vivienda. El piso superior se utiliza como desván para guardar víveres y en él se encuentra, a veces, la cocina.

Recomendamos comenzar el itinerario por la cuestecilla, una de las entradas oficiales a la aljama, que desemboca en la única plaza existente en el barrio. Su forma y la existencia de una pared redonda nos sugieren un muro de las lamentaciones. Cruzamos la calle del Moral hasta llegar a la calle Sinagoga, continuamos por el Rabilero hasta llegar a la calle Amistad Judeocristiana. Subimos hasta terminarla y lamentablemente dejamos el barrio judío de Hervás, aunque existen otras muchas calles que si dispusiésemos de más tiempo deberían ser visitadas.