Antonio Piñeiro, jefe de Servicio del Departamento de Traumatología
y Cirugía Ortopédica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla

"Este hospital está relacionado con medio mundo.
La gente de aquí se mueve muchísimo y nuestros
residentes dan vueltas por todos lados"


El doctor Antonio Piñero Gálvez es uno de los dos jefes de servicio del Departamento de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Él se encarga del área de Traumatología, mientras que el doctor Fernando Fernández Mancilla dirige el área de Ortopedia. El doctor Piñero comenzó como adjunto en este Departamento cuando se inauguró en 1968 y desde enero de 1990 es jefe de servicio. En la actualidad, además de los dos jefes de servicio, cuenta con siete jefes de sección, 29 adjuntos y cuatro médicos en el área sanitaria. Hay que añadir nueve MIR, tres de segundo, tres de cuarto y tres de quinto año. La entrevista se hace justo después de una intervención quirúrgica. "Los quirófanos aquí echan humo", dice el doctor Antonio Piñero con una mezcla de orgullo y preocupación.

-¿Cómo funciona el departamento?

-Está dirigido por dos jefaturas de servicio. Una más orientada hacia la Ortopedia, que la lleva el doctor Fernández Mancilla, y otra orientada hacia la Traumatología, que la llevo yo. Estamos perfectamente interrelacionados y hacemos funciones comunes. Después hay una serie de unidades funcionales: dos de cadera, dos de columna, de politraumatizados, de sépticos, de tumores, de manos, de pies, de hombros y de rodilla. Además, la Traumatología infantil también depende de nosotros, aunque sea autónoma para ciertas cosas. Y luego, el área sanitaria donde están las consultas de ambulatorios. A mediados de septiembre vamos a poner en marcha la cirugía mayor ambulatoria en el quirófano Duque del Infantado.

-¿Cuántos pacientes pasan por aqui al año?

-En urgencias aproximadamente se asisten entre 75.000 y 76.000 personas al año. También en urgencias se vienen realizando entre 1.800 y 2.000 intervenciones quirúrgicas de cirugía mayor. Y ya en cirugía reglada unas 3.000 operaciones al año.

-¿Qué tipo de patologías atienden?

-Aquí se atiende de todo. Hay que tener en cuenta que Virgen del Rocío es el hospital más importante de Despeñaperros para abajo. Con patologías tumorales y de columna vienen muchos enfermos de Canarias y de otros sitios de España.

-¿Cuáles son las patologias más frecuentes o las que más han aumentado en los últimos tiempos?

-Como en casi todos los hospitales, las de la tercera edad, especialmente las fracturas de cadera, de cuello de húmero o fracturas vertebrales. Rara es la guardia en la que no entran tres o cuatro caderas, y los lunes todavía más. Hoy (la entrevista se hace un lunes) me he encontrado con quince ingresos operatorios del fin de semana, y de ellos ocho o nueve eran por fracturas de cadera.

-¿Y los accidentes de tráfico?

-Cuando llega el verano es una patología frecuentísima. Nos desbordamos con las fracturas de cotilo y las fracturas pélvicas y vertebrales, politraumatizados y graves fracturas abiertas, muy propias de los accidentes de circulación, que las opero yo prácticamente todas. Los fines de semana también aumentan mucho los casos de accidentes de moto, los típicos de la "movida". Desgraciadamente son bastante frecuentes todavía los casos de jóvenes que van sin casco.

-Hace algunos años se producían muchas quejas por las listas de espera para la implantación de prótesis de cadera. ¿Cómo ha evolucionado este problema?

-Las listas de espera han mejorado bastante. Cuando se ponga en marcha la cirugía mayor ambulatoria, algo en lo que la gerencia del hospital y el Servicio Andaluz de Salud se están tomando un gran interés, a corto plazo va a permitir tener una mayor disponibilidad de quirófanos para patologías mayores como las prótesis de cadera; por eso las listas de espera han bajado. Nosotros tenemos dos

unidades dedicadas a la cadera: una hace rescate y otra prótesis primarias. Por ello la demora es relativamente corta y en la actualidad no debe de haber más de 15 o 20 casos en lista de espera. Los que me mandan yo los opero en ocho o diez días como máximo, el tiempo de hacer la prueba de la anestesia. La lista de espera es mayor en las artroscopias. Se quitan seis y entran diez. Se operan en progresión aritmética y entran en progresión geométrica.

-¿Dispone su Servicio de banco de huesos?

-Sí, funciona desde hace siete u ocho años. Se utiliza para todo. Nos surte para la cirugía tumoral, de columna y de rescate. Es importantísimo porque es nuestro depósito de víveres para seguir tirando.

-¿Cuáles son las técnicas más modernas que están desarrollando?

-Estamos haciendo mucha cirugía de la columna, muchos traumatismos vertebrales que antes se operaban poco. Ahora se operan prácticamente todas las fracturas vertebrales. También hacemos muchas cirugías de rescate y prótesis de cadera. En la patología tumoral este hospital tiene mucho prestigio. Antes los tumores de las partes blandas del aparato locomotor los hacían los cirujanos, ahora los hacemos todos nosotros. También tenemos muy actualizada la cirugía para tratar las grandes facturas pélvicas y de cotilo y disponemos de una unidad de sépticos muy importante.

-¿Qué relación mantiene su Servicio con otros hospitales españoles o extranjeros?

-Este hospital está relacionado con medio mundo. La gente de aquí se mueve muchísimo y nuestros residentes dan vueltas por todos los lados. Por ejemplo, el doctor Fernández Mancilla es presidente del GER (Grupo Español de Enfermedades de Raquis), el doctor Ruiz del Portal es presidente de la Sociedad Andaluza de Traumatología y yo estoy muy metido en la Sociedad Española de Osteosíntesis Dinámica. Tengo muchos contactos con Estrasburgo y con Estados Unidos. Con Italia también estamos muy relacionados, ya que la Sociedad Andaluza de Traumatología está hermanada con la Sociedad Meridional italiana. También con la Universidad de Navarra. Nuestros residentes van con frecuencia a Inglaterra y a Francia. En cuanto a Iberoamérica, yo soy miembro de la Sociedad Argentina y hace poco he dado una conferencia en ese país y en un congreso mexicano.

-¿Considera importante el reciclaje y la formación continuada?

-La formación continua es esencial. Éste es un hospital universitario y todo el mundo participa en las actividades docentes. Tenemos clases para pregraduados y para postgraduados y prácticamente todo el departamento las da.

-¿Puede destacar algún proyecto para el futuro?

-Tenemos muchos proyectos. Hay uno de participación a través de Internet en un programa internacional, que se está esbozando, y del que prefiero no dar más detalles. Hay que tener en cuenta que éste es un hospital de prestigio y extraordinariamente conocido y bien relacionado.

-Por último, si tuviera que pedir algo para su departamento, ¿qué sería?

-Más quirófanos, es lo que más necesito. Ahora tenemos cinco quirófanos más el de urgencias, y echan humo, no paran. Si me pregunta por el número de operaciones, no se puede hablar cuantitativamente, sino cualitativamente. Hay quirófanos en los que una operación de columna se lleva toda una sesión. En cada quirófano se hacen al día dos o tres intervenciones gordas; están siempre a tope.

Equipo del Departamento de Traumatología
y Cirugía Ortopédica del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla
Jefes de servicio:
Antonio Piñero Gálvez.
Fernando Fernández Mancilla.
Jefes de sección:
Andrés Carranza Bencano.
Rafael González Buendía.
Mario Mella Sousa.
Fernando Mozo Gutiérrez.
Juan Esteban Pérez Sicilia.
Manuel Ruiz del Portal
   Bermudo.
Dimas Manzano Flores.
Adjuntos del Hospital de Traumatología:
Mariano Aguilar Palacio.
Enrique Bocanegra Bocanegra.
Diego Bragado Navarro.
Sergio Cabrera Medina.
José María Corbacho Gironés.
Antonio Cortés Moreno.
Casto Domínguez Duque.
Gabriel Domecq Fernández
   de Bobadilla.
Victorio Duque Gimeno.
José Antonio Gómez Arroyo.
Manuel Gómez Ruiz.
Eva Martínez Monraval.
José Marroquí Lagares.
Miguel Moleón Camacho.
Emilio Moreno Bernal.
Rafael Muela Velasco.
Pilar Pradilla Gordillo.
Sebastián Retamino García.
Victoriano Rodríguez
   Fernández.
Manuel Rodríguez Martínez.
Emilio Sebastián Garrido.
Agustín Velloso Lanuza.
Miguel Zurita Gutiérrez.
Adjuntos del Hospital Infantil:
Fernando Aguilera Olmos.
Pablo Aparicio Lozano.
Antonio Gaona García.
Francisco Mesa Brioso.
José Jaime Quintana del Olmo.
Antonio Villa García.
Área sanitaria:
Aníbal González León.
Luis Miguel Carmona Arenas.
Carlos Galleguillos Quiroga.
José Lara Bullón.



Guillermo de la Barreda, jefe del Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Universitario de Canarias
"No hay una política coherente para acabar
con las listas de espera"


El Servicio de Traumatología y Cirugía Ortopédica del Hospital Universitario de Canarias (HUC), ubicado en el municipio tinerfeño de La Laguna, vive, como el resto de unidades del centro sanitario, momentos de incertidumbre. Hasta que culmine la adscripción al Servicio Canario de Salud de los hospitales dependientes del Cabildo de Tenerife (el órgano de gobierno insular), el HUC encara su futuro entre constantes obras de reforma (entre ellas un helipuerto) y la inquietud que produce su saturación. Un dato significativo: es el centro de referencia de las cuatro islas de la provincia de Santa Cruz de Tenerife.

-¿Cuándo se incorporó al Servicio de Traumatología del HUC?

-Al mismo tiempo que comenzó a funcionar el Servicio y el hospital, en 1972. Después pasé una temporada en el Hospital Nuestra Señora de la Candelaria (en la capital tinerfeña) y me reincorporé al HUC cuando gané la plaza como jefe del Servicio, en 1975. Desde esa fecha seguimos luchando y peleando para tratar de mantenernos en la primera línea de la Ortopedia y la Traumatologia.

-¿Con qué personal cuenta la plantilla de este Servicio?

-Somos 12 médicos, además del personal de enfermería, que trabaja tanto en consulta como en planta. En consulta tenemos dos ATS para un promedio de unos 65-70 enfermos diarios y en planta tenemos solamente unas 44 camas porque el hospital está en obras de remodelación. Parece ser que en un futuro vamos a llegar a las 60 camas, que son las que el hospital considera ideales para atender el área de Traumatología. Yo pienso que pueden ser ideales siempre que el funcionamiento del hospital sea muy vivo. Hay que tener en cuenta que la población del área metropolitana de Tenerife son unos 300.000 habitantes, pero el volumen de pacientes del HUC se incrementa porque es el hospital de referencia de otras islas, y esto requiere también, lógicamente, de mayor número de quirófanos y de camas. Estamos pendientes de que se inauguren nuevos quirófanos y no creo que antes de unos cuatro años podamos estabilizar el Servicio.

-¿Ser hospital de referencia incrementa mucho el volumen de asistencias?

-No sólo eso, sino que el problema está en la complejidad de los casos que nos son enviados. Tenemos, aparte de las patologías banales, todo lo que sale del ámbito de hospitales de nivel inferior.

-¿Cómo está la situación de la lista de espera?

-Ése es un problema grave y que hay que tomarse en serio. A pesar de que hemos propuesto programas para acabar con la lista de espera, no se aplican. El Servicio puede tener en estos momentos entre 2.800 y 3.000 enfermos en lista de espera y eso no es aceptable a las puertas del siglo XXI. Tampoco es aceptable que con estas cifras no se tomen unas medidas rápidas para acabar con las listas de espera.

Hay que olvidarse del aspecto político de decir que se reducen las listas, que muchas veces es cuestión de manipular cifras y hay que ir al problema real. Lo que no se concibe es que en un hospital de nuestro nivel las patologías importantes se estén derivando a clínicas concertadas que a veces no tienen todos los medios para atenderlas y eso produce que después nos vuelvan a ser remitidos los enfermos. Mientras tanto nosotros tratamos aquí patologías banales que deberían ser atendidas precisamente en los centros concertados.

No hay una política coherente para acabar con las listas de espera e, indudablemente, no es tan difícil. No es que se vayan a acabar en seis meses, pero si se aplica una política clara se acortarían. Incluso desde el punto de vista económico lo que al Servicio Canario de Salud le cuesta una operación de un enfermo en un centro concertado podría suponer, con el mismo coste, operar a 10 o 15 pacientes de la lista de espera del HUC.

-¿Cómo podría resolverse este problema?

-El plan puede consistir en traspasar a los centros concertados el mayor número de enfermos con patologías que ellos puedan resolver y dejar la gran patología para los hospitales con alta tecnología. Además habría que adoptar medidas internas en los hospitales. Crear unidades de cirugía mayor ambulatoria, tener el número de camas y de horas de quirófano suficientes para abordar a toda la lista de espera y fundamentalmente trabajar con una filosofía muy clara. El hospital no es una empresa que trabaja de ocho a tres de la tarde, sino veinticuatro horas al día. El hospital tiene que estar dotado para que el enfermo de urgencias pueda ser operado de urgencia y no tenga que aplazarse su atención, con lo cual se acumula la lista. Tiene que tener los medios necesarios para solucionar los problemas con la menor estancia posible del enfermo. Tener sistemas para que los estudios complementarios se puedan hacer con la mayor rapidez posible y un filtro para que las consultas del hospital no se transformen en unos verdaderos ambulatorios con patologías que casi en el 40-50% de los casos son enfermos que tenían que haber solucionado sus problemas a primer nivel o que no tienen absolutamente nada que ver con una consulta de Ortopedia y Traumatología. Por ejemplo, la señora que nos remiten porque tiene dolores en una pierna y lo que tiene son varices.

-¿Es necesaria una mayor coordinación con la atención primaria?

-Soy partidario de que el hospital tiene que salir a la calle, y aquí en Canarias esto no sucede todavía. Por mi formación en Gran Bretaña y mis visitas a centros de Estados Unidos he aprendido que el hospital tiene que tener una labor preventiva y profiláctica, pero realmente también es un elemento vivo que no puede estar encasillado en su concha.

El problema del HUC es que está a caballo entre el Servicio Canario de Salud, el Cabildo de Tenerife y la Universidad de La Laguna. Lo primero que hay que buscar es la definición del hospital. Lo que no se puede aceptar en estos momentos es que un hospital público esté fuera de la red pública. Una cosa es el modo de gestión interna del hospital y otra que el centro no esté integrado plenamente en la red pública y se busquen fórmulas un poco etéreas de adscripciones. Las indecisiones no hacen funcionar nunca un hospital y éste se tiene que integrar, ser uno más de la red pública con sus cosas buenas y malas.

-¿Es partidario entonces de crear servicios de cirugía mayor ambulatoria en el HUC?

-Por supuesto, se podrían tratar ciertos casos de cirugía artroscópica, cirugía menor en pies

y manos y algunas extracciones de material. Creo que casi un 35-40% de las patologías en lista de espera se podrían tratar con cirugía mayor.

-¿Con cuántos quirófanos cuenta?

-Tenemos, en período no vacacional, 10 sesiones de quirófano a la semana en horario de mañana, excepto dos días que tenemos horario de tarde. En cada sesión puede haber un promedio de cuatro intervenciones.

-¿Qué volumen de urgencias tiene el Servicio?

-Hay que distinguir las emergencias reales para Traumatología de las que llegan al Servicio de Urgencias. Éste se transforma en un ambulatorio para cualquiera que le duele el pie sin ser una urgencia real. En cuanto al volumen, las urgencias son cíclicas, hay momentos en que nos agobian y hay otros que no, pero son más los de agobio. Probablemente la escasez general de personal en el hospital hace que cuando se produce una urgencia, la de Traumatología, si no es vital, se difiere porque se considera qué es más urgente una lesión aguda de abdomen o una cesárea. Muchos enfermos no pueden ser atendidos por problemas de organización interna del hospital porque no hay anestesistas suficientes para atender todas las urgencias, ni personal de enfermería y auxiliares para abrir los quirófanos. Las urgencias que se ven en las películas no son reales en los hospitales españoles, y en éste, desde luego, tampoco.

-¿Influye el carácter universitario del hospital en su actividad normal?

-Considero que cualquier hospital con categoría que esté plenamente dotado es universitario. Desde el juramento de Hipócrates todos los médicos nos comprometemos a enseñar, a dar nuestros conocimientos. Lo que es ilógico es aquella antigua idea de que sólo existían los hospitales universitarios y los de la Seguridad Social. De hecho hoy la mayor parte de los hospitales de la Seguridad Social son universitarios.

-¿Qué tal anda la labor investigadora?

-La actividad diaria deja muy poco tiempo para la investigación. Las plantillas son muy ajustadas y hay que sacarle horas al día cuando se quiere investigar. La investigación de base es muy difícil porque hay que tener un departamento. Nosotros tratamos de montar hace unos años un departamento de biomecánica de acuerdo con la Facultad de Física y la Escuela de Ingeniería, pero el coste era tan elevado que nadie quería asumirlo. Pero es claro que la riqueza de un país se mide por lo que produce y por los resultados de la investigación. Y lo que se produce en España no está en consonancia con lo que debe ser la producción científica de este país. Habría que analizar si es que se destina poco dinero o está mal invertido. Aquí se hacen 20.000 tesis, pero, ¿son trabajos para cubrir un currículum, para sacar un título académico o realmente producen algo beneficioso? Pienso que la mayor parte de las veces responden a la filosofía de "hacer currículum".

Hoy día hay que fijarse, cuando se publica un trabajo, qué pocas veces se analiza realmente la opinión del enfermo. Se dice qué bien lo he hecho, qué bien me han salido las radiografías, qué buen grado de movilidad tiene el enfermo, pero se tendría que analizar también la opinión del paciente. ¿Se ha incorporado a la misma actividad que hacía antes? ¿La ha mejorado? ¿Está contento con lo que se le ha hecho? Todos sabemos que las estadísticas y los números son la forma más científica de engañar, pero la opinión del enfermo no es tan manipulable.

-¿Y en qué nivel se sitúa la capacidad tecnológica del HUC?

-Nuestro objetivo es que el hospital pueda solucionar cualquier problema y no tener que mandar a nadie a la Península. Para eso tenemos la tecnología que necesitamos: un banco de huesos, resonancia magnética y escáner. El aparataje no es el ideal, pero sí suficiente para solucionar los problemas. Como todo en sanidad, es cuestión de dinero. Necesitamos actualizar todo el instrumental, pero nos apoyamos demasiado en las casas comerciales, y eso crea una dependencia. Me refiero a que los instrumentos que deben tener los hospitales no lo tienen ellos, sino las casas comerciales. Y aquellos instrumentos que las compañías no prestan por intereses comercial es, por decirlo de alguna forma, no lo dan porque no hay presupuesto. Echamos de menos cierto tipo de instrumental para cirugía artroscópica, y hemos pedido (hace más de un año) un sistema de láser para cirugía por ultrasonidos. Lo curioso es que este instrumental cuesta alrededor de 1.300.000 pesetas y en cambio el hospital se gasta millones y millones en crear una imagen y una revista, que es algo secundario, con todo mi respeto, frente a un sistema que permite a un enfermo estar ingresado veinticuatro horas en vez de tres días y que tenga menos molestias y complicaciones.

Este es uno de los problemas de este hospital, que mira más la imagen que quiere dar que la real. Todavía no tenemos nuevos quirófanos, a pesar de que se dijo que eran insuficientes hace quince o veinte años. Sin embargo, se ha construido una entrada majestuosa. No se hace una inversión canalizada al beneficio del enfermo.

-¿Hay alguna característica destacable en las patologías que se observan en Canarias?

-Aparte de las patologías traumáticas, en Canarias tenemos un problema importante con los procesos degenerativos articulares: las artrosis. Es una región en la que abundan los obesos y los diabéticos. Hace unos años revisamos los huesos de los guanches y nos encontramos que también había artrosis, a pesar de que la esperanza de vida era muy inferior a la nuestra. Hoy día se considera que cualquier persona mayor de cuarenta años es candidata a la artrosis, pero los guanches también tenían estos fenómenos a pesar de que no llegaban a esa edad. No creo que fuera por factores genéticos, sino porque la orografía de las islas y la actividad de las personas condicionaba una mayor sobrecarga articular.

En el día de la entrevista el doctor De la Barreda tuvo que suspender una operación por falta de sangre, un problema frecuente en Canarias en época de vacaciones. A pesar de que el archipiélago ocupa los primeros lugares entre las comunidades autónomas en relación con su tasa de donantes de órganos, los bancos de sangre, paradójicamente, descienden a niveles preocupantes en el período estival, justo cuando aumentan los accidentes y no acuden con la misma frecuencia los donantes habituales.



Agustín Blanco Pozo, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital General Yagüe de Burgos
"En pocos años hemos pasado de tener una lista de espera de tres años a una de cinco meses"


El clásico concepto de que la tecnología y el conocimiento más avanzado a nivel sanitario se halla en las grandes ciudades ha sido superado gracias a un nuevo reparto de recursos y a una mayor dispersión geográfica de los especialistas más sobresalientes. Así, en la ciudad de Burgos, eje geográfico fundamental en la Comunidad de Castilla-León y en toda España, desarrolla un excelente trabajo el equipo de Cirugía Ortopédica y Traumatología dirigido por el doctor Agustín Blanco, que tiene la virtud añadida de no escatimar esfuerzos ni tiempo para duplicar su trabajo en dos hospitales distintos.

-¿Cómo se desarrolla habitualmente el trabajo diario en su Servicio?

-Básicamente tenemos las mismas funciones, las mismas ilusiones y desilusiones que cualquiera de los profesionales que trabajan en los Servicios de Cirugía Ortopédica y Traumatología del sistema público. Este sistema tiene grandes defectos y enormes virtudes que nos afectan por igual a todos los que trabajamos en él y a todos los usuarios. Con todo, en Burgos se pueden concretar algunas peculiaridades propias; de hecho, es un cruce de caminos, lo que incrementa sensiblemente el número de incidencias que debemos atender. Nuestro trabajo en Traumatología es muy importante, ya que la Nacional I y la autovía a Valladolid suponen un aumento considerable en nuestro volumen de trabajo y debemos atender muchos politraumatismos derivados de los accidentes de circulación, especialmente en verano.

-Sin embargo, ustedes cuentan con dos hospitales en los que trabajan simultáneamente.

-Sí, eso facilita nuestra labor, pero también supone una elevación significativa del número de intervenciones; además es preciso tener en cuenta que hemos duplicado nuestras tareas por un mismo salario. Nuestro Servicio ha desdoblado sus tareas, ejerciendo tanto en el Hospital General Yagüe como en el Hospital Divino Vallés, este último es producto del consorcio entre la Junta de Castilla y León y la Diputación Provincial de Burgos y en él desempeñamos desde octubre de 1995 todo el trabajo de Ortopedia programada. De esta manera tenemos el lujo de contar con un hospital, el General Yagüe, donde se hace Traumatología y Ortopedia, y otro, el Divino Vallés, en el que se puede programar exclusivamente Ortopedia, con la libertad que eso supone al no tener que atender urgencias.

-¿Y se está pensando en fusionar más el trabajo en estos dos centros hospitalarios?

-Sí. En este sentido es de agradecer la apuesta que está realizando el presidente ejecutivo del Insalud, Alberto Núñez Feijoó, junto con el presidente de la Diputación de Burgos y el consejero de la Junta de Castilla y León, para vincular aún más a estos dos hospitales. Así, en un futuro próximo esperamos tener un solo macrohospital.

-¿Trabajar en dos hospitales no supone una carga demasiado pesada para el personal de su Servicio?

-Sí, ya que el mismo equipo tiene que duplicar su trabajo. El personal de nuestro Servicio está haciendo un esfuerzo extraordinario para responder adecuadamente a las demandas que nos llegan.

-¿Cuántas personas conforman el Servicio?

-El equipo lo formamos un jefe del servicio, dos jefes de sección, 10 médicos adjuntos y dos

residentes por curso. Burgos cuenta con una población de 170.000 habitantes, cuyas necesidades son cubiertas por estos dos hospitales; sin embargo, el volumen de asistencias aumenta si se tiene en cuenta el elevado número de pacientes que proceden de otras zonas adyacentes y la creciente cirugía de rescate de cadera que nos envían desde Palencia, Soria y Segovia. En pocos años hemos triplicado el trabajo que debemos realizar; el pasado año hicimos en el Hospital General Yagüe unas 1.300 intervenciones y unas 600 en el Divino Vallés, por lo que son casi 2.000 intervenciones en un solo año y con una sola plantilla. Además junto con Ponferrada somos el único hospital en el eje autonómico castellano-leonés que tiene banco de huesos acreditado, lo que eleva considerablemente el número de casos que atendemos regularmente.

-¿Tienen muchos problemas para cubrir vuestras necesidades de donación?

-No. Burgos está por encima de la media nacional en las donaciones muitiorgánicas; esto se debe básicamente a la buena labor que está realizando el coordinador de trasplantes de nuestro hospital, Javier Romero.

-A nivel quirúrgico, ¿qué intervenciones suelen realizar más frecuentemente?

-En urgencias abordamos todo tipo de operaciones que se se requieren, aunque destacan especialmente los politraumatismos y las intervenciones en personas de edad avanzada. En Ortopedia también realizamos casi todas las intervenciones que se nos presentan, es decir, ya son pocos los casos que se derivan a otras ciudades. También afrontamos los tumores esqueléticos. Con todo, bien es cierto que tenemos una cierta especialización en las sustituciones articulares; en esta zona hay muchas personas mayores, por lo que nos enfrentamos con mucha patología de cadera y rodilla. Lo único que no realizamos en nuestro Servicio es la cirugía de la columna vertebral. En definitiva, trabajamos muy duro para que nuestro Servicio pueda responder a todas las demandas que nos llegan y no se tengan que hacer derivaciones.

-¿Han conseguido reducir las listas de espera, que es una de las principales preocupaciones del Ministerio de Sanidad?

-Vamos a superar las demandas del Ministerio, en las que se apuntaba la necesidad de que el 31 de diciembre se hubiera reducido a menos de seis meses la lista de espera. Actualmente nuestra lista de espera no llega a cinco meses, aunque en rescate de cadera estamos algo más retrasados. Es decir, en poco hemos pasado de tener una lista de espera de tres años a una de cinco meses.

-¿Les queda tiempo para desarrollar alguna labor de investigación?

-No, y ésta es una de nuestras grandes demandas e ilusiones. De cualquier forma hay personas de nuestro Servicio que sacan tiempo para publicar regularmente y participar en todos los congresos nacionales y regionales.

-¿Y qué proyectos futuros se plantean?

-Espero que las autoridades de la Seguridad Social, de la Junta de Castilla-León y de la Diputación Provincial se conciencien de que es preciso hacer un gran hospital en Burgos que integre en una sola entidad al General Yagüe y al Divino Vallés. Los profesionales de estas instituciones y el pueblo burgalés merecen ver plasmado este sueño.


Componentes del Servicio
Jefe del Servicio:
Agustín Blanco Pozo.
Jefes de sección:
Juan Avellanosa ArnaizErnesto Madero Madero.
Médicos adjuntos o FEAS:
Manuel Perales Ruiz.
Javier Mingurto Pinedo.
Julio Rojo Aragués.
Jaime Fuentes Bazán.
Francisco García Guemes.
Amador Campo Soto.
Juan Arteche de Llano.
Luis Martínez Barrío.
Luis Soto Subías.
Gregorio Jiménez Vivar.
Residentes:
Enrique González.
Virginia Marco.
Santiago Abad.
José María García.
Javier Gutiérrez.
José Salcedo.
Marisol Pérez.
Víctor Manuel Teruez.
Manuel López.