

Desde el primer momento conté con su amistad y con su consideración como senior del Servicio. Madrigal adquirió una formación completísima en nuestra especialidad. Años después volvió al lado de Collado para hacerse cargo de uno de los servicios del departamento en el Hospital Vall d'Hebron donde trabajó hasta su jubilación, a excepción de un corto período de tiempo que lo dedicó, en comisión de servicio, a poner en marcha la Cirugía Ortopédica y la Traumatología del Hospital Príncipes de España de Bellvitge al que dejó con cierta pena, pero con el desprendimiento y señorío característico en él al hacerse cargo de dicho Servicio Joaquín Cabot.
Madrigal fue un ortopeda completo que dominó con competencia y destreza la especialidad que con el tiempo se propuso profundizar, y lo consiguió plenamente en la patología del raquis, interesándose en especial en el tratamiento de sus deformidades, siendo uno de los promotores del "Grupo de Estudios de Enfermedades del Raquis" de la SECOT. Logró contagiar su entusiasmo a sus colaboradores más directos.
Sentía la amistad de una manera tan profunda que resultaba a menudo fraternal. Se preocupaba de los demás sin egoísmo alguno. Le gustaba vestir con cuidado, con
Aunque como un verdadero estudioso estaba al día de las publicaciones y eventos relacionados con la especialidad, huía de todo protagonismo sin manifestar interés en figurar, reservando su capacidad docente a los que estaban a su lado.
Se exigía mucho a sí mismo. No dejaba nada a la improvisación y antes de cualquier decisión estudiaba metódicamente todos los factores y posibilidades, y sólo procedía a una intervención si estaba bien seguro de que la intervención iba a representar una ayuda para el enfermo.
Vivió la relación médico-enfermo con generosidad sin ahorrar tiempo en la conversación con el paciente antes de intervenir y velando el desarrollo del postoperatorio con una intensa preocupación.
Por todo ello inspiraba una completa confianza bien conocida y valorada por sus compañeros.
La acrisolada fe católica de Juan José abundamentemente demostrada, se acompañaba de un profundo respecto por los que profesaban otras ideas o creencias aunque no las compartiera.
M.ª Rosa, su esposa, a quien dio todo su amor y que ella correspondió y acompañó con una delicada abnegación, especialmente manifestada en los últimos años de su penosa enfermedad. A ella y a sus hijos hacemos llegar nuestro pesar.
Juan José Madrigal nos ha dejado un testimonio de un caballero de nuestros tiempos, trabajador, responsable y profundamente humilde.
Descanse en paz.
Profesor Juan José Madrigal Escuder
In memoriam
Por José Cañadell
Catedrático de Traumatología y Cirugía Ortopédica. Clínica Universitaria de Navarra.
Con motivo del reciente fallecimiento de Juan José Madrigal Escuder, el profesor Antonio Navarro Quilis me ha sugerido que escriba unas líneas en su memoria dada la amistad que nos ha unido a través de los años que compartimos nuestra formación profesional. Cuando coincidimos con el Servicio de Santos Palazzi, él había adquirido ya una formación traumatológica junto a Fernando Collado y de acuerdo con él vino a completarla en el campo de la Ortopedia. 
elegancia, y en esto se manifestó también su espíritu de abnegación al verse limitado por su situación física. La preocupación ética presidió su vida profesional y privada y constituyó para él un objetivo.