Julio Vivas Mariscal, jefe del Servicio de Traumatología del Hospital
San Pedro de Alcántara de Cáceres

"La dotación de medios, la competencia de los profesionales y la calidad de la asistencia hacen que estemos al nivel de cualquier hospital del país"


Mil novecientos noventa y nueve es un año emblemático para el Servicio de Traumatología del Hospital San Pedro de Alcántara de Cáceres. Cumple veinticinco años de vida, un cuarto de siglo asistiendo a los cacereños. Julio Vivas Mariscal organizó su puesta en marcha en 1974 y todavía hoy sigue estando al frente de él y del equipo de profesionales que lo componen: dos jefes de sección, ocho médicos adjuntos y cinco residentes, tres estables y dos que rotan por otros servicios. En estos cinco lustros el Servicio de Traumatología de Cáceres ha alcanzado el nivel de asistencia y modernización de "cualquier hospital del país". Hoy da cobertura a unos 400.000 habitantes, practica una media de 1.100 intervenciones quirúrgicas al año y atiende a unos 7.500 usuarios en consulta. Su máximo responsable, el doctor Julio Vivas, confiesa en esta entrevista que su única ambición y la de su equipo es mantener la calidad asistencial actual y que se siga en primera línea de la especialidad.

—¿Qué importancia tiene el Servicio de Traumatologia dentro del conjunto del hospital?

—Es el Servicio de referencia de toda la provincia de Cáceres, ya que, aunque existen otros tres hospitales comarcales, el San Pedro de Alcántara es el de referencia para todos ellos, por lo que damos cobertura a una población de casi 400.000 habitantes. Creo, además, que manejando las cifras globales del hospital, tanto en cirugía como en consultas externas, el Servicio de Traumatología es el que mueve posiblemente el mayor volumen de enfermos.

—¿El hecho de ser Servicio de referencia repercute de alguna forma en la asistencia?

—Realmente, sí. Crea una importante demanda y una gran presión asistencial, tanto en consulta como en lista de espera quirúrgica.

—¿Aplican algún tratamiento o técnica que pueda calificarse de innovadora?

—Actualmente, los servicios de Traumatología de toda España están ya muy equilibrados desde el punto de vista asistencial porque la dotación de medios es similar, que era donde antes se producía la diferencia. Además la intercomunicación entre hospitales es muy fluida. Existen hospitales que aplican alguna técnica nueva, pero es a nivel muy particular, por lo que creo que nosotros estamos al día de hoy al nivel de cualquier hospital del país. Otra cosa es que no tratemos ni desarrollemos ciertas patologías porque apenas tienen incidencia en nuestra provincia, como pueden ser los tumores malignos que pueden requerir otra tecnología de la que no disponemos.

—Por tanto, ¿consideraría que en las condiciones actuales el Servicio de Traumatología de Cáceres ha logrado un aceptable nivel de modernización?

—Yo creo que sí, porque tanto la dotación de medios como la competencia de los profesionales o el nivel asistencial son buenos, lo que nos hace tener un buen nivel, como el de cualquier hospital de España. La evolución a lo largo de los años ha sido positiva; cualquier técnica que se ha ido experimentando la hemos implantado y hemos estado muy atentos para estar siempre al día.

—¿Cuáles son las patologias más frecuentes que tratan?

—Las de mayor incidencia son las traumáticas y las degenerativas. Las primeras, como en cualquier hospital, y las segundas, como consecuencia de la elevada población envejecida que tiene la provincia de Cáceres. En Extremadura hay muchos jubilados que han desarrollado su vida profesional en otro lugar; sin embargo, al final de su vida deciden volver a su tierra, de ahí ese gran número de personas de edad avanzada que pasan por el Servicio. Artrosis de rodilla, artrosis de cadera o fracturas de cadera son, por tanto, las patologías más frecuentes, lo que nos obliga a implantar muchas prótesis.

—El perfil del usuario es, por tanto, una persona mayor.

—Así es. Personas mayores con patología degenerativa o traumática ordinaria y, sobre todo, muchas mujeres por dos motivos fundamentales, porque las mujeres se fracturan la cadera con más facilidad como consecuencia de la osteoporosis y porque, simplemente, tienen una media de vida más larga.

—¿Los accidentes de tráfico inciden de forma especial en la demanda del Servicio?

—No excesivamente, ya que al no contar este hospital con ciertas especialidades como neurocirugía, los accidentes de tráfico con traumatismos craneoencefálicos graves se derivan a Badajoz. En cuanto a accidentes, en nuestro Servicio está bastante equilibrado tráfico y trabajo. No es como en otras provincias donde la incidencia más alta corresponde a tráfico.

—¿Tienen que derivarse muchas intervenciones a otros hospitales?

—La derivación es prácticamente inapreciable. Actualmente sólo se envían a otros centros hospitalarios las patologías tumorales que requieren un tratamiento ulterior en otro tipo de servicios, de los que nosotros no disponemos. Hasta hace dos años también derivábamos la patología de raquis, pero hemos desarrollado una unidad específica que llevan dos facultativos del propio hospital y que nos permite atender estos casos.

—¿Cómo surgió ese proyecto?

—Hace dos años trasladamos a un facultativo al hospital de la Fe de Valencia,

al Servicio del doctor Bas Conesa. Permaneció allí varios meses viendo el montaje y funcionamiento de la Unidad de Raquis, que es pionera en España, y a continuación iniciamos los trabajos aquí en Cáceres.

—¿Destacaría alguna patología especialmente compleja de todas las que atiende el Servicio?

—Las técnicas más complicadas que estamos realizando son los recambios de prótesis. Estamos colocando prótesis desde hace veinticinco años y con el uso se deterioran. Cuando viene la segunda parte, que es el recambio, eso es mucho más problemático que la prótesis primera porque son unas técnicas más complicadas.

—¿Cumplen los objetivos de lista de espera marcados por la dirección del Insalud?

—Ahora, sí. Hemos tenido unos años en que la lista de espera era importante como en todo el país. Actualmente se está dentro de los objetivos del Insalud y no hay ningún enfermo en demanda quirúrgica más allá de seis meses. Debemos rondar los cuatro meses de espera media en este momento. En consultas externas también hay cierta lista de espera como consecuencia de tener asignada la asistencia de ambulatorio. Sin embargo, en la actualidad se ha desplazado un facultativo del propio hospital al ambulatorio y eso nos da un respiro.

—Para cumplir con esos objetivos se habrá tenido que hacer un esfuerzo importante. ¿Cuál ha sido la estrategia?

—Funcionamos en listas de espera marcando lo que se llama "población diana", que son los enfermos que están esperando hasta seis meses, y ésos son los que se atienden. Al día de hoy la población diana está cumplida. Disponemos de 46 camas, que a lo largo del año pasado mantuvieron un nivel de ocupación del 85% aproximadamente y en algunos momentos se llegó hasta el 104% de ocupación, habilitando camas en otros servicios. Además, semanalmente tenemos a nuestra disposición un quirófano diario y dos los lunes y los jueves, más el quirófano de Urgencias, que funciona las veinticuatro horas del día.

—¿Cuál es la actividad del Servicio en cifras?

—El año pasado se atendieron unas 7.500 consultas externas, se realizaron 1.100 intervenciones programadas y se produjeron 1.200 ingresos. Este año los números arrojan una actividad similar. Hasta el 1 de octubre hemos realizado cerca de 6.000 consultas externas, llevamos efectuadas 947 intervenciones y 1.004 ingresos.

—¿Conoce el grado de satisfacción del usuario?

—Ese tipo de datos los controla la Administración a través de encuestas permanentes, pero a nivel personal, y por lo que sé de los resultados de dichas encuestas, el nivel de satisfacción es alto.

—El Hospital San Pedro de Alcántara está inmerso actualmente en un importante proyecto de reforma y modernización que no concluirá hasta dentro de unos años. ¿Cómo afecta esta situación al Servicio y qué le supondrá para el futuro?

—Es un momento malo porque estamos trabajando con obras, se cierran plantas, se hace la obra, se termina y se reabren. Eso nos complica un poco la mecánica de trabajo, pero lo comprendemos. En cuanto al futuro, la dotación actual, como ya he dicho, es buena, pero cuando terminen las obras será mejor, porque se van a crear quirófanos nuevos y con una estructura más funcional. Actualmente el diseño del hospital ha quedado muy desfasado porque tiene los quirófanos por plantas, en consecuencia necesita mucho personal para poderlos atender. Además, el área de consultas externas está ubicado en el propio edificio de hospitalización, lo que genera mucho trasiego de usuarios. Las obras van a permitir separar hospitalización por un lado, consultas externas por otro y quirófanos por otro.

—Actualmente, ¿realiza el equipo algún tipo de investigación?

—Escasamente aquí se realizan análisis de resultados de estudios de procesos determinados, pero otro tipo de investigación más profunda no. Hay facultativos del Servicio que mantienen contactos por temas de tesis doctorales y otros intereses con la Facultad de Medicina o la de Veterinaria, con las que han trabajado en investigaciones en ciencias básicas. Sin embargo, en este campo, a nivel de servicio como tal, no hacemos nada.

—¿Existe alguna relación con la Universidad de Extremadura o el Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres donde, como usted sabrá, se llevan a cabo investigaciones punteras en el campo de la laparoscopia o la microcirugía?

—De forma directa no hay relación con la Universidad. Nosotros formamos a nuestros propios residentes, rotan por nuestros servicios, pero no existe rotación de estudiantes. En cuanto al Centro de Mínima Invasión, sí que hemos mantenido contactos, incluso hemos tenido profesionales que han aprendido técnicas de microcirugía que nosotros practicamos normalmente en suturas de pequeños nervios y vasos sanguíneos, principalmente de las manos. En cuanto a antroscopias, sí tenemos facultativos que realizan este tipo de intervenciones, aunque no contamos con una unidad específica.

—¿Qué proyectos tienen de futuro?

—Queremos trabajar fundamentalmente en la consolidación de la Unidad de Raquis, a la que tenemos destinados dos facultativos, como ya he dicho, que están realizando una gran labor en lo más puntero que ahora mismo desarrollamos.

—¿Alguna ambición del equipo?

—La única ambición es mantener la calidad de asistencia que tenemos ahora y estar en primera línea de la especialidad. Para ello, la asistencia a congresos nacionales e internacionales ayudarán a conseguir este objetivo; una asistencia que, por otro lado, la dirección del hospital y yo, como jefe del Servicio, apoyamos sin poner ninguna traba.

COMPOSICIÓN DEL EQUIPO
Jefe del Servicio:
Doctor Julio Vivas
  Mariscal

Sección A
Jefe de sección:
Regidor Blasco

Médicos adjuntos:
Hernández Carretero
Martín Mata.
Popp Riedl
Vega Curiel

Sección B
Jefe de sección:
López Castro

Médicos adjuntos:

Barrueco Izquierdo
Domínguez Garrido
Sesma Solís
Villaverde Romón


Residentes:

Pedro Ardila Higueras
Jesús Herrero Piñeda
José María de la Cruz
  Ortega
Antonio Manuel Alvarado
  Bonillo.
Alfredo González Lucas