al Servicio del doctor Bas Conesa. Permaneció allí varios meses viendo el montaje y funcionamiento de la Unidad de Raquis, que es pionera en España, y a continuación iniciamos los trabajos aquí en Cáceres.
—¿Destacaría alguna patología especialmente compleja de todas las que atiende el Servicio?
—Las técnicas más complicadas que estamos realizando son los recambios de prótesis. Estamos colocando prótesis desde hace veinticinco años y con el uso se deterioran. Cuando viene la segunda parte, que es el recambio, eso es mucho más problemático que la prótesis primera porque son unas técnicas más complicadas.
—¿Cumplen los objetivos de lista de espera marcados por la dirección del Insalud?
—Ahora, sí. Hemos tenido unos años en que la lista de espera era importante como en todo el país. Actualmente se está dentro de los objetivos del Insalud y no hay ningún enfermo en demanda quirúrgica más allá de seis meses. Debemos rondar los cuatro meses de espera media en este momento. En consultas externas también hay cierta lista de espera como consecuencia de tener asignada la asistencia de ambulatorio. Sin embargo, en la actualidad se ha desplazado un facultativo del propio hospital al ambulatorio y eso nos da un respiro.
—Para cumplir con esos objetivos se habrá tenido que hacer un esfuerzo importante. ¿Cuál ha sido la estrategia?
—Funcionamos en listas de espera marcando lo que se llama "población diana", que son los enfermos que están esperando hasta seis meses, y ésos son los que se atienden. Al día de hoy la población diana está cumplida. Disponemos de 46 camas, que a lo largo del año pasado mantuvieron un nivel de ocupación del 85% aproximadamente y en algunos momentos se llegó hasta el 104% de ocupación, habilitando camas en otros servicios. Además, semanalmente tenemos a nuestra disposición un quirófano diario y dos los lunes y los jueves, más el quirófano de Urgencias, que funciona las veinticuatro horas del día.
—¿Cuál es la actividad del Servicio en cifras?
—El año pasado se atendieron unas 7.500 consultas externas, se realizaron 1.100 intervenciones programadas y se produjeron 1.200 ingresos. Este año los números arrojan una actividad similar. Hasta el 1 de octubre hemos realizado cerca de 6.000 consultas externas, llevamos efectuadas 947 intervenciones y 1.004 ingresos.
—¿Conoce el grado de satisfacción del usuario?
—Ese tipo de datos los controla la Administración a través de encuestas permanentes, pero a nivel personal, y por lo que sé de los resultados de dichas encuestas, el nivel de satisfacción es alto.
—El Hospital San Pedro de Alcántara está inmerso actualmente en un importante proyecto de reforma y modernización que no concluirá hasta dentro de unos años. ¿Cómo afecta esta situación al Servicio y qué le supondrá para el futuro?
—Es un momento malo porque estamos trabajando con obras, se cierran plantas, se hace la obra, se termina y se reabren. Eso nos complica un poco la mecánica de trabajo, pero lo comprendemos. En cuanto al futuro, la dotación actual, como ya he dicho, es buena, pero cuando terminen las obras será mejor, porque se van a crear quirófanos nuevos y con una estructura más funcional. Actualmente el diseño del hospital ha quedado muy desfasado porque tiene los quirófanos por plantas, en consecuencia necesita mucho personal para poderlos atender. Además, el área de consultas externas está ubicado en el propio edificio de hospitalización, lo que genera mucho trasiego de usuarios. Las obras van a permitir separar hospitalización por un lado, consultas externas por otro y quirófanos por otro.
—Actualmente, ¿realiza el equipo algún tipo de investigación?
—Escasamente aquí se realizan análisis de resultados de estudios de procesos determinados, pero otro tipo de investigación más profunda no. Hay facultativos del Servicio que mantienen contactos por temas de tesis doctorales y otros intereses con la Facultad de Medicina o la de Veterinaria, con las que han trabajado en investigaciones en ciencias básicas. Sin embargo, en este campo, a nivel de servicio como tal, no hacemos nada.
—¿Existe alguna relación con la Universidad de Extremadura o el Centro de Cirugía de Mínima Invasión de Cáceres donde, como usted sabrá, se llevan a cabo investigaciones punteras en el campo de la laparoscopia o la microcirugía?
—De forma directa no hay relación con la Universidad. Nosotros formamos a nuestros propios residentes, rotan por nuestros servicios, pero no existe rotación de estudiantes. En cuanto al Centro de Mínima Invasión, sí que hemos mantenido contactos, incluso hemos tenido profesionales que han aprendido técnicas de microcirugía que nosotros practicamos normalmente en suturas de pequeños nervios y vasos sanguíneos, principalmente de las manos. En cuanto a antroscopias, sí tenemos facultativos que realizan este tipo de intervenciones, aunque no contamos con una unidad específica.
—¿Qué proyectos tienen de futuro?
—Queremos trabajar fundamentalmente en la consolidación de la Unidad de Raquis, a la que tenemos destinados dos facultativos, como ya he dicho, que están realizando una gran labor en lo más puntero que ahora mismo desarrollamos.
—¿Alguna ambición del equipo?
—La única ambición es mantener la calidad de asistencia que tenemos ahora y estar en primera línea de la especialidad. Para ello, la asistencia a congresos nacionales e internacionales ayudarán a conseguir este objetivo; una asistencia que, por otro lado, la dirección del hospital y yo, como jefe del Servicio, apoyamos sin poner ninguna traba.