La SECOT, anfitriona del séptimo
EFORT Travelling Fellowship

Por Joaquín Sánchez Sotelo


Fotografía del grupo de Fellows con el presidente de la SECOT y otros miembros de la Sociedad.

La Federación Europea de Asociaciones de Ortopedia y Traumatología (EFORT) organiza dos veces al año los denominados EFORT Travelling Fellowships. Son visitas de una semana de duración durante la cual una Sociedad miembro de la Federación acoge a uno o dos representantes de otras sociedades europeas, preferentemente residentes o cirujanos ortopédicos jóvenes, para mostrarles los aspectos más interesantes del desarrollo de la especialidad en el país anfitrión.

Nuestra Sociedad fue elegida para acoger la séptima de estas visitas, que tuvo lugar del 16 al 20 de noviembre con la participación de 24 cirujanos ortopédicos. La mayor parte de ellos provenían de Europa, si bien algunos miembros de países asiáticos, como Malasia y Filipinas, también formaron parte del grupo, enriqueciendo con su presencia la visita. Durante este Fellowship nuestros huéspedes visitaron los Departamentos de Cirugía Ortopédica y Traumatología de cinco hospitales representativos de Madrid y Barcelona.

El primer día tuvo lugar la visita al Hospital Niño Jesús de Madrid. Bajo la tutela del doctor Epeldegui se impartieron varias charlas de Ortopedia infantil, incluyendo temas como displasia de cadera, pie zambo y escoliosis. El día también incluyó una visita a las instalaciones del hospital y finalizó con una paella española en las dependencias del mismo.

La mañana siguiente la visita continuó en el Hospital 12 de Octubre. Bajo la dirección del profesor Resines el programa incluyó presentaciones tanto de Traumatología (fracturas de tobillo, muñeca y cadera, pseudoartrosis de húmero) como de Ortopedia (artroplastia de cadera y rodilla e intervención de Van Ness para el osteosarcoma).

El tercer dia los Fellows visitaron el Hospital La Paz. El profesor Munuera relató a nuestros visitantes las características más importantes del sistema nacional de formación postgraduada. Asimismo, varios miembros de

este Departamento presentaron comunicaciones sobre sus principales líneas de investigación básica y clínica: artroplastia de cadera, artroplastia de rodilla, propiocepción del ligamento cruzado anterior, Norian SRS en el tratamiento de las fracturas, alteraciones postraumáticas de la muñeca y aloinjertos tras resecciones tumorales masivas. El día también incluyó una visita a la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid.

Esa misma tarde todo el grupo se trasladó a Barcelona para continuar la visita. El cuarto día los participantes en el Fellowship visitaron el Hospital del Mar. El profesor Ballester elaboró un programa en el que se incluyeron tanto los aspectos más importantes de la organización sanitaria en Cataluña como las principales líneas de investigación seguidas en su Departamento, incluyendo biomecánica y cultivos celulares.

En el quinto y último día de la visita el Hospital Valle de Hebrón acogió a los Fellows bajo la tutela del profesor Navarro. El programa científico incluyó presentaciones sobre artroplastia de cadera, artroplastia de rodilla, fracturas toracolumbares y reparación artroscópica del manguito rotador, así como casos clínicos para discusión.

El Fellowship tuvo también su aspecto cultural y social. Se organizaron dos visitas guiadas a las ciudades de Madrid y Barcelona en las que nuestros huéspedes recibieron una presentación global de ambas ciudades. En las dos cenas oficiales celebradas en Madrid y Barcelona nuestros visitantes tuvieron la oportunidad de conocer y charlar con varios miembros de la Junta directiva de la Sociedad.

Todos los miembros del grupo se mostraron muy contentos al final de la visita y expresaron su deseo de participar en acontecimientos similares en el futuro. Los miembros de la Sociedad implicados en la organización y desarrollo de este Travelling Fellowship coincidimos en pensar que este tipo de encuentros son muy interesantes no sólo para los visitantes, sino también para la Sociedad anfitriona y que deben mantenerse en el futuro. Desde estas líneas, felicitamos a la EFORT por apoyar este tipo de actividades.


Fellows: residentes al fin y al cabo
Por Sergio Urbelz Durán
MIR 3. Vocal miembros asociados SECOT


La visita de nuestros compañeros residentes de otras nacionalidades nos ha permitido conocer situaciones y estilos de vida muy similares a los nuestros en ambientes socioculturales diferentes.

Se les repartió unos cuestionarios. Recibimos 19 de ellos pertenecientes a colegas de las siguientes nacionalidades: un malayo, dos italianos, dos alemanes, dos austriacos, dos finlandeses, dos croatas, un checo, un danés, un francés, un filipino, dos húngaros, un griego y un chipriota. En ellos recabamos respuestas a 13 preguntas acerca de su vida profesional, su grado de preparación académica, el número de horas trabajadas por semana, el planteamiento nacional de la especialidad, posibilidades de proyección laboral, el nivel de exigencia de su sistema sanitario, la cota de satisfacción laboral, etc.

El resultado de nuestras pesquisas nos muestra un perfil unívoco, casi protocolario de la figura del residente. Tanto el residente filipino como el italiano o finlandés están sometidos a las enormes exigencias que un periodo tan largo de formación exige, con una frenética abnegación que relega a un segundo plano otros aspectos de la vida personal. ¿Cuántos eventos sociales, familiares y de ocio personal han sido pospuestos o anulados por aquella guardia pendiente, el estudio de algún tema concreto o la preparación de una próxima cirugía? Estas situaciones a todos nos suenan familiares, ¿verdad? No es nada nuevo descubrir que la vida del residente está jalonada de multitud de sacrificios.

Entre los 19 encuestados sólo los dos alemanes, un austriaco, el filipino, un italiano y un finlandés (este último precisando que sí en la privada y no en la pública) estaban satisfechos con sus salarios. En cualquier caso, los fondos públicos alimentan exiguamente los bolsillos de nuestros amigos. Los países más occidentales ofrecen una alternativa privada sanitaria hipertrofiada de la que se nutren con avidez los residentes de dichos países redondeando al alta sus números bancarios. Esto conlleva un importante incremento de

sus tareas: son los que más cobran y los que más fácilmente se incorporarán como especialistas en el engranaje social de su entorno, pero también son los que más trabajan.

Respecto al tema relativo a las perspectivas laborales ulteriores al período de formación, el desaliento general es la traducción más propia, aunque ésta es una aseveración un tanto simplista. En efecto, los residentes pertenecientes a países económicamente más desfavorecidos y/o políticamente limitados son los más descontentos con su situación. Así, los proveniientes de más allá del extinto telón de acero recalcan con angustia (refirmando con signos de admiración) una penosa remuneración a sus esfuerzos y una descorazonadora proyección laboral.

Acerca del acceso a la formación especializada en COT nos sorprendió el observar la escasa dificultad y la poca selección a la que someten al postulante en comparación con nuestro exigente MIR. Únicamente los residentes italianos (que refiere exámenes oral y escrito de acceso, sin precisar el grado de dificultad), griego (que reconoce la existencia de un examen de baja dificultad) y francés (examen selectivo de un 25% aproximadamente) tuvieron que superar la referida prueba. El resto precisó una entrevista laboral y/o una solicitud.

La duración de los estudios COT fue de cuatro a ocho años, aunque estos números probablemente estén sujetos a proyectos personalizados.

La asistencia a congresos y la participación en los mismos es la norma.

El camino que lleva a la forja de un especialista COT es muy largo, laborioso, agotador en muchas ocasiones y denostado y poco reconocido en otras. Es la pasión por la especialidad la que nos insufla el ánimo y el orgullo de pertenecer a una estirpe laboral tan gratificante y por otro lado realizante en el plano personal. Es difícil que alguien se sacrifique tanto por algo que le desagrada.

Me despido instándoos, compañeros residentes, a que nos enviéis ruegos, peticiones, quejas, sugerencias u opiniones, porque también nosotros tenemos voz en la SECOT.


Estancia en el Massachusetts General Hospital
Por P. Subirán Martínez
Hospital Montecelo. Pontevedra


El pasado mes de mayo, gracias a la bolsa de viaje concedida por la Fundación SECOT, tuve la oportunidad de viajar durante un mes al Massachusetts General Hospital (MGH).

El objetivo fundamental de la visita era ver y aprender lo posible en relación con las técnicas de cirugía artroscópica que se realizaban en ese centro. El MGH es un centro de gran prestigio y habitualmente se encuentra en los primeros lugares de las listas que se elaboran entre los hospitales de Estados Unidos en función de la calidad asistencial.

Con este motivo me puse en contacto con el doctor Zarins, jefe de la Unidad de Medicina Deportiva del MGH. Con él estuve la mayor parte del tiempo, aunque también tuve ocasión de estar con los doctores Boland y Patel. Entre los tres realizan la mayor parte de las artroscopias.

Tuve oportunidad de ver gran cantidad de artroscopias de rodilla y hombro y también varios casos de artroscopias en codo y tobillo.

En las artroscopias de rodilla nunca usa presa para la pierna. Usa tan sólo un poste colocado en el lado externo de la mesa que mantiene si precisan hacer valgo de la pierna (meniscectomía interna), pero que retira si no lo necesita. Tampoco usa nunca manguito de isquemia. Si va a hacer una meniscectomía ni siquiera lo coloca. Si va a hacer una plastia lo pone, pero sólo lo hincha si la operación se "complica".

El doctor Patel usa con frecuencia el láser para las meniscectomías y en los desbridamientos de las rodillas artrósicas. Es una técnica sin duda interesante, pero excesivamente cara para las ventajas que proporciona.

Para las plastias de LCA usa siempre tendón rotuliano autólogo. La fijación la hace con tornillos interferenciales, habitualmente biodegradables y nunca hace condiloplastia. Utiliza también un curioso protocolo de rehabilitación que incluye el uso durante la primera semana de la máquina de movilidad pasiva continua (CPM) durante veintitrés horas al dia, de tal forma que el enfermo sólo puede abandonarla para comer y bañarse, pero debe ir con ella a cualquier parte de la casa e incluso dormir con ella. Las plastias de LCP las realizan igualmente con HTH autólogo.

Las artroplastias de hombro las hace siempre en decúbito lateral. El doctor Zarins es poco partidario de hacer acromioplastias, por lo que no suele realizarlas, pero hace, sin embargo, muchas reparaciones de manguito. Con frecuencia las hace a cielo abierto, ya que es "técnicamente más sencillo y los resultados son buenos". Las luxaciones glenohumerales las trata por artroscopia si son agudas, pero las hace a cielo abierto cuando son recidivantes.

En tobillo y codo las indicaciones no son tan frecuentes, por lo que no pude ver tantos casos, aunque si pude asistir a varios casos de osteocondritis disecante en tobillo y a un par de casos de cuerpos libres en codo.

Todas las intervenciones de cirugía artroscópica se realizaban en un pabellón del hospital dedicado a la cirugía ambulatoria que, aunque estaba comunicado con el resto del hospital, tenía sus propias consultas, quirófanos, servicio de rayos, etc. Prácticamente todas las artroscopias se realizaban de modo ambulatorio. Tras salir de reanimación, el paciente ya despierto pasaba a una sala de recuperación y a las pocas horas era dado de alta. Tan sólo las plastias de ligamentos cruzados permanecían ingresadas durante veinticuatro horas.

El horario de trabajo es prolongado en el MGH, sobre todo para los residentes. Éstos a las 6,30 horas de la mañana tienen que acudir al morning report, donde se comentan los casos que acudieron a urgencias en la guardia del día anterior. A las 7 horas casi todos los días hay alguna charla o conferencia. Los miércoles a las 7 horas tenií lugar la grand round, una conferencia en la que se invitaba a algún colega de prestigio a dar una charla sobre algún tema específico. En ocasiones estas conferencias se celebraban en el MGH y en otras en el Brigham and Women's Hospital.

Tenían un gran nivel y acudían cirujanos ortopédicos de muchos otros centros. Entre las que tuvieron lugar en el mes de mayo fue especialmente interesante una sobre PTR dada por el doctor Insall. El resto de los dias eran charlas dadas por alguno de los Servicios de COT del hospital y a ellas acudían principalmente los residentes y fellows.

A las 8 horas comenzaba la labor asistencial propiamente dicha, que duraba hasta las 6 de la tarde, aproximadamente. La jornada es continua, ya que prácticamente no paran para comer. El doctor Zarins operaba tres mañanas a la semana. El resto del tiempo lo dedicaba básicamente a la consulta. Ésta era muy "ágil". Todos los enfermos eran vistos e historiados por un fellow, y a continuación vistos por el doctor Zarins, quien confirmaba las indicaciones y/o los tratamientos. Se cuida mucho la información al paciente, tanto en lo que se refiere a indicaciones quirúrgicas como a la evolución. Se les da todo tipo de explicaciones, se les hacen gráficos y se les enseñan vídeos que describen las operaciones, etc. Por supuesto, cualquier actuación quirúrgica que se realice, por pequeña que sea, requiere el consentimiento informado del paciente.

Otro aspecto que me llamó la atención es lo mucho que cuidan la docencia. Por un lado está la gran cantidad de conferencias y actividades dedicadas a los residentes, pero además en quirófano también son muy docentes y tanto fellows como residentes operaban con frecuencia, al menos en el servicio en el que yo estaba. En consulta también la participación era muy activa y se comentaban mucho las indicaciones y la evolución de los pacientes.

En conjunto fue una gran experiencia. Además de las distintas técnicas que se pueden aprender, creo que es francamente interesante ver la forma de trabajo de otros centros, especialmente si se trata de un centro en otro país y además del nivel del MGH.

Me gustaría, por último, agradecer a la Fundación SECOT la concesión de la bolsa que hizo posible el viaje. También me gustaría agradecer al doctor Zarins su amabilidad y colaboración, tanto antes como durante mi estancia en Boston.