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Este paciente padece una fractura de pelvis tipo B1 (M. Tile) que supone una inestabilidad rotacional pero no vertical. La fijación anterior restaurará la estabilidad de la pelvis.
Burgess AR, Eastridge BJ, Young JW, et al: Pelvic ring disruptions: Effective classification system and treatment protocols. J Trauma 1990; 30: 848-856.
Este paciente tiene una artrosis moderada de la cadera derecha con mínima sintomatología. El procedimiento total de cadera en fracturas con conminución del extremo proximal del fémur puede ser complicado. Así pues todos los esfuerzos se deben dirigir a conservar la articulación de la cadera.
Franzen H, Nilsson LT, Stromquist B, et al: Secondary total hip replacement after fractures of the femoral neck. J Bone Joint Surg 1990; 72-B: 784-787.
Los pacientes con lesiones por caída desde una altura requieren un examen del raquis completo. Es importante palpar todas las espinosa raquídeas desde el occipital al sacro. Se debe practicar radiología completa del raquis cervical, torácico, y lumbar para comprobar la ausencia de fractura a otro nivel, ya que la asociación de fracturas a diferente nivel alcanza entre el 10 al 20% de casos. La RNM o el mielo-TAC en este tipo de fracturas, sin lesión neurológica no dan mayor información.
Keenen TL, Antony J, Benson DR: Non-contigous spinal fractures. J Trauma 1990; 30: 489-491.
Levine AM, McAfee PC, Anderson PA: Evaluation and emergent treatment of patients with thoracolumbar trauma, in Jackson DW (ed): Instructional Course Lectures 44. Rosemont, ILAAOS, 1995, pp 33-35.
El paciente tiene una cabeza femoral todavía viable y a los 34 años no es un buen candidato para una artroplastia total de cadera o prótesis bipolar. La osteotomía valguizante tiene aproximadamente un 80% de posibilidades de curarse satisfactoriamente.
Hip: Trauma, in Frymoyer JW (ed): Orthopaedics Knowledge Update 4: Home Study Syllabus. Rosemont, IL, AAOS, 1993, pp 525-538.
La radiología muestra un punto de entrada excesivamente inferior comparado con el punto correcto. Los puntos de entrada no adecuados para el enclavamiento endomedular de la tibia se asocian con fracturas de la cortical tibial. Las dos posibilidades correctas para abordar la tibia en el enclavamiento endomedular, son paralelos al tendón rotuliano o transtendinoso.
Freedman EL, Johson EE: Radiographic analysis of tibial fracture malalignment following intramedullary nailing. Clin Orthop 1995; 315: 25-33.
Athanasou NA: Cellular biology of bone-resorbing cells. J Bone Joint Surg 1996; 78-A: 1096-1112.
Athanasou NA, Quinn J, Bulstrode CJ: Resorption of bone by inflammatory cells derived from the joint capsule of hip arthroplasties. J Bone Joint Surg 1992; 74-B: 57-62.
Cahalan TD, Johson ME, Liu S et al: Quantitative measurement of hip strength in different age groups. Clin Orthop 1989; 246: 136-145.
Baxter MP, Wiley JJ: Fractures of the proximal humeral epifysis: Their influence on humeral growt. J Bone Joint Surg 1986; 68-B: 570-573.
Micheli LJ. Ireland ML: Prevention and management of calcaneal apophysitis in children: An overuse syndrome. J Ped Orthop 1987; 34-38.
Letorunel E, Judet R (eds): Surgical approaches to the acetabulum, in Fractures of the acetabulum, ed. 2 New York, NY, Springer-Verlag, 1993, pp 363-397.
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