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La mayoría fascitis necrosante conllevan una colonización por varios gérmenes. El germen aislado con mayor frecuencia es el estreptococo del grupo A.
Wang KC, Shih CH: Necrotizing fascitis of the extremities. J. Trauma 1992; 32: 179-182.
Existe una correlación entre los buenos resultados y el número de fragmentos. Las fracturas en dos fragmentos tienen mejor pronóstico. El varo y el desplazamiento de la pared lateral pueden estar presentes en el preoperatorio, es frecuente y lo que indica es la necesidad de reducción.
Sanders R, Fortin P Di Pasquale T et al: Operative treatment in 120 displaced intra-articular calcaneal fractures: Results using a prognostic computed tomography scan classification. Clin Orthop 1993; 290: 87-95.
Los clavos intramedulares son efectivos en el tratamiento de las fracturas abiertas de tibia, tienen un índice de callo vicioso inferior a la osteotaxis. Los no fresados muestran unos índices de infección, consolidación y pseudoartrosis parecidos al fijador externo.
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Este un caso de fascitis necrotizante que necesita un desbridamiento inmediato y urgente de la herida. Las incisones deben abarcar toda la piel, fascia, y tejido necrosado dejando abiertas las incisiones.
La tasa de amputación y mortalidad son altas, por lo que debe realizarse tratamiento quirúrgico urgente.
Wang KC i cols. Necrotizing fascitis of the extremities. J. Trauma 1992; 32: 179-182.
Las fracturas del húmero en pacientes politraumatizados deben estabilizarse quirúrgicamente para poder adquirir rápidamente una buena función y mejorar la ventilación torácica. El uso de clavos elásticos en número de uno, dos o tres consiguen esta función con mínimo riesgos y tasas de consolidación buenas. En el presente caso el tratamiento es correcto y debe iniciarse la movilidad lo antes posible. Técnicas quirúrgicas más invasivas no supondrían mejor resultado en este caso.
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